Como no podría ser de otra forma, y ante tales acontecimientos, no podría mencionar el aumento de volatilidad de la que podría ser presa la Bolsa de Valores de Lima, porque podría decirse que echarle la culpa a los ETF es demasiado. Tampoco debería decir que el hecho de que Wall Street haya abierto la puerta a los ETF peruanos es producto de una menos estricta política, por parte de los EEUU, para cualquier empresa inversora en la compra venta de acciones, porque podría traducirse como un desmerecimiento del Ministro Carranza. Y menos aún, debería decir que la próxima burbuja financiera (o mejor dicho, el momento en que estalle) nos tendrá esta vez muy arraigados a los productos derivados (generalmente tóxicos) como para poder zafarnos, porque si lo dijera podría interpretarse como un alarmismo innecesario. Pero sí debería decir que, los ETF no dejan de ser una buena idea y de lo que se debería tener cuidado (para el buen funcionamiento del mercado financiero) es de la información inexacta, irreal y asimétrica, que no permita un buen funcionamiento del mercado. De otro modo, amparándonos en la teoría económica y la reciente experiencia, la ineficiencia del mercado podría ser el resultado.
